VIDA A BORDO
Aquí pretendemos mostrar como se organiza la vida a bordo y algunas cosas a tener en cuenta para vivir unos días en un velero.
Normalmente cargamos con mas equipaje del que después utilizamos, por eso
lo mejor es simplificar: bañadores, camisetas, alguna prenda de abrigo, toallas.
Las sábanas se pueden alquilar a bordo, si se desea. El calzado a bordo debe ser exclusivo para el barco, (lo habitual es estar descalzo) y con suela
especial que no deja marcas, para las maniobras y caminar en cubierta.

Es recomendable que las maletas sean de lona, tipo bolsa de deporte, ya que así se podrán plegar y guardar en el fondo de un armario.
La acomodación a bordo es en camarote doble. Cada camarote tiene su propio
baño .Al disponer el patrón de camarote propio, el salon ser exclusivamente
zona común y con un máximo de seis clientes, la vida a bordo resulta muy
confortable.
Una vez instalados y con todos los tripulantes a bordo se prepara el fondo
común y se organiza la compra. El domingo, después de las instrucciones de
seguridad, soltamos amarras. Aunque los puertos de salida y llegada están
fijados en el plan, la ruta a seguir
se decide en común, en función de las diferentes circunstancias e intereses. También puede suceder que sea "el tiempo" el que marque nuestra ruta (las condiciones del viento, por ejemplo). La participación en las maniobras de navegación, es bienvenida si se desea
practicar, se puede colaborar llevando el timón, alzando o ciñendo velas,
ayudando en el atraque , aprendiendo nudos,…, si quieres puedes estar activo
todo el trayecto, pero si sólo se pretende disfrutar de ver el barco navegar,
no hay problema. Igualmente sucede en las tareas comunes, como la cocina,
se trata de crear un buen clima de convivencia en el cada uno encuentre
cómodamente su lugar. Poniendo todos un granito de arena todo funciona bien. El día comienza con el desayuno, para algunos también un chapuzón, y un
nuevo lugar por descubrir. Normalmente pasamos el día navegando, entre dos
y seis horas, dependiendo del trayecto. Por la tarde llegamos, bien al puerto
elegido o al fondeo en algún lugar agradable. Este planteamiento proporciona tiempo suficiente para otras actividades que se
pueden realizar en el fondeadero o por el camino, baños, buceo, siestas,
sobremesas, excursiones a tierra…, relax en una palabra.
En la noche podemos disfrutar en tierra de la cocina local o cocinar
tranquilamente a bordo. Todo es posible con una buena organización y
comunicación, dejando fuera el stress, como corresponde a unas autenticas
vacaciones.El sábado de salida se reserva para la limpieza y las pequeñas
reparaciones que fueran necesarias, para dejarlo listo para el siguiente turno.

 

 

 



 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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